Sunday, December 17, 2017

MUDANZA EN NAVIDAD



MUDANZA EN NAVIDAD


     Navidad es mi época favorita del año. No hay absolutamente otra fecha que encienda en mí esa chispa de esperanza, fe y amor que ésta, aunque confieso que no todo el tiempo fue así. Curiosamente, de niña no me ilusionaba tanto, más bien solía ponerme melancólica y aún no logro explicarme el porqué. Lo cierto es que ahora soy una Christmas lover de esas que no se curan ni con el atascamiento de personas escandalosas en un centro comercial, ni mucho menos con el enredo de luces decorativas, pues no me pasa nunca. (Cuando la época vence, las luces regresan enrolladas y ordenadas a sus cajitas). 


     Bien, ya conocen algo de la maravillosa relación que tengo con la época navideña, pero ese no es el punto a exponer en este escrito. Ahora es el momento para hablar de la mudanza en navidad. Usted estará preguntándose: ¿Mudanza con tanto alboroto que hay para estos tiempos? Sí. Llevo aproximadamente tres años, y este será el cuarto mudándome alrededor del 25 de Diciembre. Sé que es complicado, pero no he tenido alternativa. Desde que soy "adulta independiente" (Nótese mi grado de ridiculez, jajajajajaja), debido a mis auto-llamados empleos diezmesinos tengo que moverme de un lugar a otro cuando termina el período de clases, que necesariamente cae alrededor del cumpleaños de Jesús.

    Ahora, las mudanzas son, a menudo, causantes de una mezcla de sentimientos por el hecho de abandonar un lugar que formó parte de ti para encontrar otro nuevo que trae una serie de procesos, lugares y acciones nuevas por aprender. En mi caso es algo diferente, pues cada navidad me mudo a casa. Sé que muchos dirán, eso no es mudarse, es simplemente regresar. Les aseguro que cuando vean mis nueve maletas repletas en cuanto "chimbilico" usted pueda imaginarse entenderán porque me estoy mudando y no simplemente regresando a casa. 

      Confieso que hace algunos días sentía hasta dolor de dedos de tanto empacar y lamentarme de todo lo que he recogido en tan poco tiempo;me dediqué por largas horas a quejarme por no tener una estabilidad a estas alturas de mi vida( inserte mi voz de frustración), pero no fue sino hasta hace un par de minutos cuando tomaba un baño después de empacar casi las últimas cositas, cuando pude comprender algo: Navidad es una constante mudanza, pues para las mudanzas necesitamos hacer un VIAJE y Jesús nació en un viaje. ¡Qué maravilloso! Necesito decir que estoy tan feliz; que en medio de todo Dios me ha proporcionado una respuesta acertada en el momento apropiado.

       No estoy segura de cuántas otras navidades pasaré mudándome, pero sí sé que cada vez que lo haga tendré presente que además de mis pertenencias mudaré mis alegrías, mis recuerdos gratos, mi positivismo, mis sueños, mis ganas de triunfar y los aprendizajes adquiridos durante el año. Este Hace poco saqué cosas innecesarias y me deshice de lo inútil para que el equipaje sea más liviano y esté cargado de cosas que me sirven; de igual manera me encargaré de sacar las tristezas, los malos momentos, las críticas y por si las moscas, algún retazo de rencor que esté por  ahí escondido y no me haya dado cuenta. Le invito a hacer lo mismo y verá que sólo así tendrá un corazón sano, limpio y sobretodo dispuesto a esperar que Jesús, ese maravilloso regalo que sobrepasa todo entendimiento humano nazca en él. 

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS! Recuerden cuál es el verdadero sentido de la época. 

   "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz."

Isaías 9:6-7Reina-Valera 1960 (RVR1960)


    

Sunday, December 3, 2017

¿Y AHORA QUÉ ESCRIBO?


                                                 ¿Y Ahora qué escribo?
       
       Escribir no es un don de genios, es una facilidad para exteriorizar, a través de la palabra escrita, sentimientos, pensamientos y hasta emociones que guardamos dentro. En la escuela se nos enseña que debemos seguir ciertos parámetros para redactar algo que pueda leerse y pueda ser bien entendido. Estoy de acuerdo, pero eso no es suficiente. Quizá funcione para asuntos académicos, pero no para expresar lo que sentimos realmente. 


    Cuando alguien quiere comunicar un mensaje emotivo en lo último que piensa es en si está hablando correctamente. En ese momento son las emociones las que gobiernan; es el corazón produciendo palabras que ni siquiera pasan por la revisión del "departamento cerebro". Este es mi caso, no escribo pensando en si el escrito tiene sentido o no, sólo dejo que mi alma y mis dedos se conecten y decodifiquen mis pensamientos. 

     Ahora usted seguramente se está preguntando: ¿A qué viene todo esto? Pues, le informo que me estoy justificando en este primer post del blog para que después no se decepcione de mí cuando escriba cosas sin sentido para usted, pero que para mí serán de importancia. ¿Por algo las escribo, no?

    Bien, ya estuvo buena la introducción (inserte la risa mía que usted ya conoce), ahora a lo que vinimos: A ESCRIBIR. Quiero contarles que esto de escribir siempre me ha gustado. Aún recuerdo la primera vez que leí sobre el gran maestro Colombiano Gabriel García Márquez. Confieso que podría tener nueve años, pero mi alma era mucho mayor, lo que me llevó a querer conocer sus obras. Cuando tuve una en mis manos no quise despedirme de la idea de escribir. ¿La razón? Lo real mágico. Ese hombre era capaz de describir los escenarios más atroces sin que nadie renunciara a la lectura del escrito. Hoy sigue siendo de gran inspiración, pero se le han sumado algunos otros que literalmente me dejan sin aliento cuando leo sus obras.

     Por algún tiempo me tomé muy en serio la idea de "escribir para vivir", pero, como usted sabe, soy panameña y eso aquí no funciona del todo. Qué lástima. La cultura de las letras no es bien apreciada en un país donde ya muchos producen literatura maravillosa. Eso sin contar que no soy una eminencia y probablemente lo que escriba no lo quiera nadie ni regalado. Lo bueno es que ahora mi mentalidad cambió y decidí que quiero escribir porque lo disfruto, porque me relaja, porque me proporciona un placer indescriptible, aunque nadie me lea. 

    Y aquí estoy, escribiendo mi primer post en este blog que no promete nada más que hacerle reír con mis ocurrencias. ¿Sabe qué? No tiene que decirme que le gusta, pero sí le voy a agradecer que me diga lo que no le pareció, pues así podré ver el panorama desde su perspectiva y reflexionar. No sé si eso cambiará mi punto de vista, pero de lo que sí estoy segura es que voy a crecer gracias a sus valiosas opiniones. Le parece si iniciamos este viaje juntos? 

Gracias!
Bea

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